Lavarse las manos por al menos 30 segundos, optar por inodoros con la tapa bajada y preferir dispensadores de papel higiénico sellados, son las mejores opciones para evitar malos ratos.
Disfrutar de visitar un restaurante o cafetería que tenías en tu lista de lugares por ir durante las vacaciones de verano es siempre una experiencia agradable, sin embargo, hay un factor en estos espacios que puede transformar esta vivencia en una situación incómoda e incluso llegar a afectar la salud: los baños públicos.
Muestra de esto lo revela un reciente estudio publicado en 2024 en la revista académica Environmental Research and Public Health, quien analizó los niveles de contaminación en baños públicos y encontró la presencia de 18 tipos de bacterias, algunas resistentes a antibióticos como Amoxicilina-Clavulanato y Penicilina G.
Lo anterior se debe a la constante afluencia de personas en estos lugares en vacaciones, convirtiéndolos en focos de contaminación y propagación de enfermedades, por lo que tomar acciones para una correcta higiene es importante, aún más tras el brote de infecciones respiratorias causadas por la bacteria Mycoplasma que recientemente encendió las alarmas en Chile, con más de 1.000 casos que se reportaron a nivel nacional.
Son múltiples las vías de exposición durante el uso de baños públicos, por ejemplo, está el riesgo de acumular patógenos en el cuerpo y la ropa tras activar la descarga del inodoro o la transmisión indirecta al tocar barras de jabón contaminadas u otras superficies de alto contacto, como la tapa del inodoro, la manija de la descarga o los grifos.
La transmisión indirecta de enfermedades a través de estas superficies es una de las principales razones por las cuales la higiene de manos es tan crucial en los baños públicos. “El simple acto de lavarse las manos después de usar el baño y elegir productos de higiene adecuados puede marcar la diferencia entre la salud y la propagación de enfermedades. La prevención comienza con una limpieza efectiva”, explica Francisco Salamé, director comercial para el Cono Sur en la marca líder en higiene profesional, Tork®
Asimismo, el estudio Transmission of Viruses from Restroom Use, publicado el año pasado, confirma que el uso de desinfectante en las manos después de usar el baño puede reducir la probabilidad de infección por cualquier virus hasta en un 99,75 %.
Para lograr un correcto lavado, la OMS recomienda mojarse las manos con agua corriente y enjabonarse durante al menos 30 segundos, poniendo especial atención a las yemas de los dedos, uñas, pulgares, muñecas y los huecos entre los dedos. Luego se debe aclarar y secar las manos completamente con una toallas de papel, ya que está opción elimina hasta el 77 % de las bacterias que persisten en las manos después del lavado.




